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“Después de los 40, la vida también puede comenzar de nuevo“
por Eduardo Salgado Enríquez
Hace pocos días, una maestra de Latacunga recibió una noticia que jamás imaginó escuchar después de más de dos décadas frente a un pizarrón: este año no habría un puesto para ella.
Durante años había enseñado a leer las primeras palabras, a escribir las primeras frases y a descubrir los números a cientos de niños. Había aprendido que cada estudiante tenía su propio ritmo, que detrás de una mala calificación muchas veces había un problema familiar y que un abrazo podía ser tan importante como una lección de matemáticas. La escuela había sido su segunda casa.
Pero algo había cambiado, el nuevo año lectivo comenzó y donde antes se abrían tres paralelos de primer grado, esta vez apenas había estudiantes suficientes para conformar uno. La población infantil había disminuido y, como consecuencia, algunas maestras de educación básica ya no fueron contratadas.
Aquella mujer regresó a casa con una pregunta difícil: ¿y ahora qué hago? Durante algunos días sintió que todo lo que había construido durante su vida profesional de repente parecía no tener valor, pensó que quizá era demasiado tarde para comenzar otra vez. Hasta que escuchó hablar de Reimpulsa 40+, un proyecto desarrollado por latacungueños que nació precisamente para acompañar a personas que, como ella, se encuentran frente a la necesidad de reinventarse.
Entonces comenzó a mirar su historia con otros ojos, descubrió que no era solamente una maestra, era una mujer con décadas de experiencia comunicándose con niños y padres de familia, organizando actividades, planificando, resolviendo problemas, trabajando en equipo y acompañando procesos de aprendizaje, había acumulado habilidades que ningún certificado podía resumir completamente, quizá su próximo trabajo no estaría frente a un aula, pero eso no significaba que su experiencia hubiera terminado.
Esta historia, podría estar repitiéndose en muchos hogares de nuestra provincia, y precisamente por eso merece que nos detengamos a pensar en ella. El pasado 5 de febrero, en esta misma columna, hablábamos sobre uno de los grandes desafíos que enfrenta Ecuador: el envejecimiento de su población, en aquel momento advertíamos que los cambios demográficos no son una estadística distante, sino una realidad que terminará transformando nuestras familias, nuestras ciudades, nuestras escuelas y nuestro mercado laboral.
Y cada número tiene un rostro, detrás de la disminución de estudiantes están también las profesoras que ya no encuentran un puesto de trabajo, hombre y mujeres que durante años dedicaron su vida a formar nuevas generaciones y que ahora deben enfrentarse a un mercado laboral que ha cambiado.
El problema, por tanto, no es solamente educativo, es demográfico, económico y social. ¿Qué hacemos con las personas que tienen 40, 50 o 60 años y que, por distintas circunstancias, han quedado cesantes? ¿Cómo ayudamos a quienes desean cambiar de rumbo profesional? ¿Cómo transformamos la experiencia acumulada durante décadas en una nueva oportunidad?
La Gaceta, 2026-10-08
Emprender tampoco significa necesariamente crear una gran empresa, puede significar transformar un conocimiento en un servicio, una experiencia en una consultoría, una habilidad en un producto o una trayectoria profesional en una nueva forma de trabajar.Reimpulsa 40+ parte de una convicción que deberíamos repetir muchas veces: cumplir 40 años no significa que haya terminado la vida laboral, tampoco significa que las oportunidades hayan desaparecido, muchas veces significa exactamente lo contrario, significa tener más experiencia, conocer mejor nuestras fortalezas, comprender nuestros errores y poseer una visión de la vida que solamente los años pueden entregar.
El propósito de Reimpulsa 40+ es ayudar a las personas que se han quedado cesantes o que desean dar un giro a su vida a explorar todas las habilidades que poseen y, mediante un programa de capacitación, adquirir aquellas nuevas competencias que necesitan para reinventarse en un mundo laboral cada día más competitivo.
Un técnico tiene habilidades prácticas, alguien que durante años atendió un negocio conoce a sus clientes, una persona que ha dedicado buena parte de su vida al cuidado de la familia ha desarrollado capacidades de organización, negociación, paciencia y resolución de problemas, muchas de esas competencias no aparecen en un cv, pero tienen un enorme valor, el desafío consiste en descubrirlas, fortalecerlas y convertirlas en nuevas oportunidades.
Necesitamos cambiar nuestra manera de mirar la edad, una sociedad que envejece no puede darse el lujo de desperdiciar la experiencia de sus adultos. Ecuador necesitará cada vez más mecanismos para que las personas puedan permanecer activas, productivas y dignamente incorporadas a la economía.
Pero hay algo todavía más importante, debemos devolverles a muchas personas la confianza en sí mismas, porque perder un empleo puede doler, pero mucho más doloroso es llegar a pensar que hemos perdido nuestro valor, y eso no es verdad.
La maestra de primer grado quizá algún día vuelva a entrar a un aula, quizá descubra que puede ofrecer tutorías, capacitar docentes, crear materiales educativos o desarrollar un pequeño emprendimiento relacionado con aquello que conoce, quizá su nuevo camino sea completamente diferente.
Lo importante es que vuelva a mirar su futuro con esperanza, porque los 40 no son el final, los 50 tampoco, ni siquiera los 60. La vida profesional puede tener varios comienzos, a veces una puerta se cierra sin que nosotros lo hayamos decidido, pero detrás de esa puerta puede existir un camino que todavía no hemos imaginado, Reimpulsa 40+ nace para ayudar a encontrarlo.
